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Elegir una residencia es cuestión de confianza. Desde Gerovitalis queremos ayudarte en la elección, convencidos que nuestra experiencia puede ser útil.

 

A continuación, indicamos las preguntas claves para tomar la mejor decisión.

¿Mi Familiar estará mejor en una residencia que en una casa?

Ésta es una pregunta clave a la hora de tomar la decisión.  Está claro que una residencia dispone de recursos humanos y materiales que en muchas ocasiones no tenemos en casa. Por esta razón, delegar la atención de un familiar a un equipo humano profesional dedicado única y exclusivamente a ello es una decisión acertada. De esta manera, disfrutarás de los mejores momentos de la compañía de la persona querida sin sufrir la difícil labor de estar permanentemente a su cuidado. Cuando elijas, ten en cuenta que no todos los centros residenciales son iguales, por lo que hay que entender cómo valorarlos y diferenciarlos.

¿En qué residencia se adaptará mejor?

Es muy importante que la residencia disponga de un equipo multidisciplinario que acompañe al residente desde su entrada para ofrecerle ayuda y orientación en todo momento. El residente debe recibir un apoyo permanente de los profesionales para que el proceso de adaptación a la vida del centro se desarrolle correctamente. Estos profesionales usualmente son: médico geriatra, psicólogo, terapista físico, terapista ocupacional, asistenta social, nutricionista.

¿Cómo se puede valorar el precio de una residencia?

El precio de un centro siempre responderá a la calidad de los servicios ofrecidos, la profesionalidad y capacitación de su plantilla y al confort y amplitud de sus instalaciones. No todas las residencias incluyen los mismos servicios. Antes de firmar el contrato es bueno cerciorarse qué es lo que incluye la tarifa, para evitar sorpresas.

 

¿Cuántos profesionales atenderán a mi familiar?

Los centros deben tener profesionales adecuados y cualificados. La residencia ha de cumplir los requisitos legales respecto a las ratios de personal. También se ha de tener en cuenta la calificación profesional y la disposición para atender a las familias y a los residentes porque ello es tan o más importante que el número de personas dedicadas. Finalmente, la cantidad de profesionales dependerá del estado del residente, es decir, si se trata de un adulto mayor independiente, semidependiente o dependiente total (postrado).

 

¿La residencia es un centro abierto?

Por supuesto, la residencia es el hogar de los residentes. Por ello, el residente puede recibir visitas siempre que quiera y los visitantes pueden incluso quedarse a compartir los ágapes cuando lo deseen. De la misma manera, los residentes más autónomos deben poder entrar y salir cuando quieran.

 

¿Todos los residentes reciben la misma atención?

Es óptimo que los centros estén organizados por niveles de dependencia y por las necesidades que tengan los residentes. Así, por ejemplo, lo más adecuado es tener una unidad específica y distinta para cuidar a las personas con dependencia total o postrados. Estos residentes tienen necesidades muy diferentes y deben tratarse con especificidad. La especialización es un hecho diferenciador a tener en cuenta a la hora de elegir el centro.

 

¿En qué aspectos de la alimentación debemos fijarnos?

Es preferible que el centro tenga cocina propia y que los residentes puedan disfrutar de la comida como si estuvieran en casa. Los centros residenciales deben ofrecer dietas equilibradas, supervisadas por un médico y por un equipo de nutricionistas, pero no por ello, prescindir de los placeres de la comida. Es importante que el familiar tenga fácil acceso a la información sobre la comida e incluso que la pueda probar.

 

¿Cómo deben ser las instalaciones de la residencia?

Deben tener espacios comunes amplios, abiertos y luminosos para que tu familiar se sienta cómodo en el día a día. También debes sentirte cómodo cuando lo visites y compartáis momentos. Las instalaciones deben estar adaptadas a las necesidades de las personas: baños geriátricos, camas ergonómicas, barandillas de seguridad, etc.

 

¿Y cómo deberían ser las habitaciones?

Deben ser funcionales, adaptables a las necesidades y gustos de cada uno y constituir espacios seguros. Es muy importante que tengan un sistema de pulsadores de llamada conectados con el control de enfermería, para que en todo momento el residente se sienta seguro y pueda ser atendido con rapidez en caso de necesidad.

 

¿Es importante el plan de actividades?

Lo importante es que el residente se sienta bien, que se mantenga activo e interactúe con los demás, sea cual sea su estado de salud. Para ello, la residencia debe ofrecer programas de actividades tanto terapéuticas, como de ocio y tiempo libre, a través de profesionales cualificados. Evidentemente, el residente puede elegir no participar si así lo desea. En todo caso, deberá tener un asesoramiento profesional de un equipo interdisciplinar.

 

¿Qué son las terapias ocupacionales?

Son actividades específicas para fomentar la autonomía de los residentes. Deben de ser dirigidas por un equipo de profesionales que entiendan las capacidades de cada persona para hacerla sentir útil. Son ideales para potenciar la autoestima, estimular todos los sentidos, mejorar el bienestar físico, cognitivo y emocional, así como para mantener las actividades de autocuidado.

 

¿Los profesionales me informarán del estado de mi familiar períodicamente?

Los profesionales del centro deben estar a tu disposición y ser accesibles. Deben tener un horario de visitas y, periódicamente deben informar proactivamente del desarrollo de la vida de tu familiar. Es importante que la residencia disponga de un equipo interdisciplinar que valore periódicamente el estado de salud de los residentes y te entregue un informe. Las residencias más avanzadas comparten información del residente digitalmente con los familiares.